En Getxo, una mujer de 83 años, arranca un dedo de un mordisco al ladrón que pretendía atracarla

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La Ertzaintza investiga el caso como un posible allanamiento de morada al no haberse registrado ningún robo, la mujer lo impidió arrancando del mordisco parte de un dedo al individuo que entró en su vivienda de Las Arenas.

Sucedía el pasado martes sobre las 11 en una vivienda de la Calle Ibaigane, donde en ese momento se encontraban dos mujeres de edad avanzada, una de ellas de 83 años y la otra de 90.

Alguien llamó desde el portal y las mujeres, según se registra en la denuncia que han interpuesto, abrieron pensando que era la asistenta a la que esperaban.
También abrieron confiadas, la puesta de la casa cuando sonó el timbre. En ese momento un hombre encapuchado irrumpió en la vivienda portando un arma blanca.

El individuo les pidió el dinero que tuvieran mientras amenazaba con matarlas. Ambas mujeres, lejos de amedrentarse forcejearon con él, una de ellas sufrió heridas en la cara de poca importancia.
La otra anciana, en su defensa, mordió un dedo al intruso, con tal fuerza que le arrancó un trozo.

Prueba de ello es que la Ertzaintza, cuando acudió a la vivienda al reclamo de las dos mujeres, encontró en el lugar una yema y una uña de dedo, que supuestamente pertenecen al ladrón.

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En Getxo, una mujer de 83 años, arranca un dedo de un mordisco al ladrón que pretendía atracarla

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La Ertzaintza investiga el caso como un posible allanamiento de morada al no haberse registrado ningún robo, la mujer lo impidió arrancando del mordisco parte de un dedo al individuo que entró en su vivienda de Las Arenas.

Sucedía el pasado martes sobre las 11 en una vivienda de la Calle Ibaigane, donde en ese momento se encontraban dos mujeres de edad avanzada, una de ellas de 83 años y la otra de 90.

Alguien llamó desde el portal y las mujeres, según se registra en la denuncia que han interpuesto, abrieron pensando que era la asistenta a la que esperaban.
También abrieron confiadas, la puesta de la casa cuando sonó el timbre. En ese momento un hombre encapuchado irrumpió en la vivienda portando un arma blanca.

El individuo les pidió el dinero que tuvieran mientras amenazaba con matarlas. Ambas mujeres, lejos de amedrentarse forcejearon con él, una de ellas sufrió heridas en la cara de poca importancia.
La otra anciana, en su defensa, mordió un dedo al intruso, con tal fuerza que le arrancó un trozo.

Prueba de ello es que la Ertzaintza, cuando acudió a la vivienda al reclamo de las dos mujeres, encontró en el lugar una yema y una uña de dedo, que supuestamente pertenecen al ladrón.

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