20 años del primer recrecido de grúas de Zeuko

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La obra de recrecido de grúas conlleva gran complejidad y se desarrolla en cuatro fases

La ingeniería Zeuko celebra los 20 años de su primer proyecto de recrecido de grúas, que dio inicio a su especialización en esta actividad. Era el año 1999 y se realizó una adaptación de unas grúas RTG para CAPSA en Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente se abordarían proyectos similares -sobre todo en grúas STS- en otros puntos como Barcelona, Algeciras o Valencia y con operadores como APMT, TCB y MSC o NOATUM.

Desde aquellos primeros proyectos el recrecido de grúas se ha convertido en una modificación muy común, ya que es la forma más rápida de adaptar la capacidad al continuo gigantismo de los buques y permite obtener mayor rentabilidad a los activos disponibles, dotándolas de mayor altura y alcance.

El proceso de recrecido de grúas se gestó por primera vez en los años 90 y se desarrolla a partir del año 2000 debido a la necesidad de mejorar la competitividad en las terminales de contenedores. Las grúas existentes no eran suficientemente grandes ni tenían la capacidad requerida para este tipo de megabuques. En los puertos donde debían atracar estos barcos se procedió a adquirir nuevas grúas adecuadas a las nuevas necesidades o realizar cambios en su estructura para poder seguir siendo funcionales.

La obra de recrecido incluye diferentes disciplinas y conlleva una gran complejidad. Los trabajos de ingeniería que Zeuko realiza para acometer el recrecido abordan todas las fases del proyecto. Este se basa principalmente en desmontar la grúa por la base, proceder seguidamente a su izado e implementar los suplementos necesarios para su aumento de altura. Del mismo modo se alarga la estructura de la pluma con la finalidad de mejorar su alcance en manga del buque. A la complejidad del trabajo se le añaden las dimensiones de estas estructuras y su peso, que imposibilita su acometimiento de una sola pieza.

Según Calixto Fernández, CEO de Zeuko y participante en aquel primer recrecido hace 20 años, “Gracias a este tipo de trabajos estas grandes estructuras pueden tener una vida útil que puede llegar a los 50 años; mucho más allá de la previsión inicial”. Según este profesional actualmente no es sencillo encontrar una compañía que aglutine todos los oficios implicados para realizar recrecidos, por lo que “la subcontratación de diferentes capítulos es una opción cada vez más interesante”. Después de dos décadas realizando este tipo de proyectos Zeuko acumula un conocimiento que le aporta diferenciación en su sector. “Somos una de las 3 o 4 empresas capaces de hacer este tipo de trabajos a nivel mundial, y la única empresa vasca y española”.

Fases de los recrecidos de grúas

Previo a comenzar la ejecución del proyecto, el equipo de Zeuko procede a la desconexión inicial de partes eléctricas, mecánicas y de seguridad de la grúa. Es entonces cuando entra en juego el verdadero proceso de recrecido en cuatro fases que corresponden a cuatro especialidades diferentes, pero complementarias.

En la fase de ingeniería se establecen los cálculos justificativos relativos a las modificaciones estructurales y mecánicas. Se somete a la grúa a las diferentes condiciones de operación, así como a situaciones excepcionales, ejecutándose diversos análisis. Así se valida el diseño, previamente a la fase de fabricación.

En la fase de fabricación de las piezas que sustituirán y/o complementarán a las anteriores se traza con antelación la calidad de los materiales y de los procesos de fabricación, dado el coste que implica la falta de definición de los mismos una vez fabricados.

Posteriormente se realiza el izado de la grúa, un trabajo de riesgo que el equipo de Zeuko define en función de cada caso, utilizando diversas soluciones, como grúas móviles, pórticos y monorrieles.

Por último, en la fase de montaje se realizan diversos trabajos como refuerzos estructurales, soldadura, atornillamiento, etc., así como los posibles cambios mecánicos a realizar debido a que la grúa tiene una altura mayor y unas características diferentes tras la modificación.

Después de haber participado con Zeuko en obras de recrecido desde diferentes perspectivas -cómo propiedad, como adjudicatario y como supervisor de las obras-, Calixto Fernández apunta algunos errores comunes fácilmente subsanables y que la terminal probablemente desconoce al ser la primera vez que se enfrenta a este tipo de retos. “Un error frecuente es no realizar análisis previos del material de la grúa en la zona a recrecer, lo que puede impedir la correcta unión de las inserciones en caso de haber una diferente composición” afirma. También el momento de la elevación de la grúa es crítico y un posible fallo puede implicar la deformación de la viga portal, lo que resulta muy costoso y laborioso de subsanar. “Un error habitual es no pensar que la zona de apoyo entre el sistema de elevación y la grúa debe soportar unas cargas para las que no está diseñada y que requiere de un cálculo local preciso. Casi con toda seguridad un refuerzo estructural local evitará desagradables sorpresas en forma de abolladuras”.

Basándose en esta experiencia acumulada, Zeuko diseña las obras de recrecido de grúas teniendo en cuenta todos los factores que inciden en el proceso.

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La obra de recrecido de grúas conlleva gran complejidad y se desarrolla en cuatro fases

La ingeniería Zeuko celebra los 20 años de su primer proyecto de recrecido de grúas, que dio inicio a su especialización en esta actividad. Era el año 1999 y se realizó una adaptación de unas grúas RTG para CAPSA en Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente se abordarían proyectos similares -sobre todo en grúas STS- en otros puntos como Barcelona, Algeciras o Valencia y con operadores como APMT, TCB y MSC o NOATUM.

Desde aquellos primeros proyectos el recrecido de grúas se ha convertido en una modificación muy común, ya que es la forma más rápida de adaptar la capacidad al continuo gigantismo de los buques y permite obtener mayor rentabilidad a los activos disponibles, dotándolas de mayor altura y alcance.

El proceso de recrecido de grúas se gestó por primera vez en los años 90 y se desarrolla a partir del año 2000 debido a la necesidad de mejorar la competitividad en las terminales de contenedores. Las grúas existentes no eran suficientemente grandes ni tenían la capacidad requerida para este tipo de megabuques. En los puertos donde debían atracar estos barcos se procedió a adquirir nuevas grúas adecuadas a las nuevas necesidades o realizar cambios en su estructura para poder seguir siendo funcionales.

La obra de recrecido incluye diferentes disciplinas y conlleva una gran complejidad. Los trabajos de ingeniería que Zeuko realiza para acometer el recrecido abordan todas las fases del proyecto. Este se basa principalmente en desmontar la grúa por la base, proceder seguidamente a su izado e implementar los suplementos necesarios para su aumento de altura. Del mismo modo se alarga la estructura de la pluma con la finalidad de mejorar su alcance en manga del buque. A la complejidad del trabajo se le añaden las dimensiones de estas estructuras y su peso, que imposibilita su acometimiento de una sola pieza.

Según Calixto Fernández, CEO de Zeuko y participante en aquel primer recrecido hace 20 años, “Gracias a este tipo de trabajos estas grandes estructuras pueden tener una vida útil que puede llegar a los 50 años; mucho más allá de la previsión inicial”. Según este profesional actualmente no es sencillo encontrar una compañía que aglutine todos los oficios implicados para realizar recrecidos, por lo que “la subcontratación de diferentes capítulos es una opción cada vez más interesante”. Después de dos décadas realizando este tipo de proyectos Zeuko acumula un conocimiento que le aporta diferenciación en su sector. “Somos una de las 3 o 4 empresas capaces de hacer este tipo de trabajos a nivel mundial, y la única empresa vasca y española”.

Fases de los recrecidos de grúas

Previo a comenzar la ejecución del proyecto, el equipo de Zeuko procede a la desconexión inicial de partes eléctricas, mecánicas y de seguridad de la grúa. Es entonces cuando entra en juego el verdadero proceso de recrecido en cuatro fases que corresponden a cuatro especialidades diferentes, pero complementarias.

En la fase de ingeniería se establecen los cálculos justificativos relativos a las modificaciones estructurales y mecánicas. Se somete a la grúa a las diferentes condiciones de operación, así como a situaciones excepcionales, ejecutándose diversos análisis. Así se valida el diseño, previamente a la fase de fabricación.

En la fase de fabricación de las piezas que sustituirán y/o complementarán a las anteriores se traza con antelación la calidad de los materiales y de los procesos de fabricación, dado el coste que implica la falta de definición de los mismos una vez fabricados.

Posteriormente se realiza el izado de la grúa, un trabajo de riesgo que el equipo de Zeuko define en función de cada caso, utilizando diversas soluciones, como grúas móviles, pórticos y monorrieles.

Por último, en la fase de montaje se realizan diversos trabajos como refuerzos estructurales, soldadura, atornillamiento, etc., así como los posibles cambios mecánicos a realizar debido a que la grúa tiene una altura mayor y unas características diferentes tras la modificación.

Después de haber participado con Zeuko en obras de recrecido desde diferentes perspectivas -cómo propiedad, como adjudicatario y como supervisor de las obras-, Calixto Fernández apunta algunos errores comunes fácilmente subsanables y que la terminal probablemente desconoce al ser la primera vez que se enfrenta a este tipo de retos. “Un error frecuente es no realizar análisis previos del material de la grúa en la zona a recrecer, lo que puede impedir la correcta unión de las inserciones en caso de haber una diferente composición” afirma. También el momento de la elevación de la grúa es crítico y un posible fallo puede implicar la deformación de la viga portal, lo que resulta muy costoso y laborioso de subsanar. “Un error habitual es no pensar que la zona de apoyo entre el sistema de elevación y la grúa debe soportar unas cargas para las que no está diseñada y que requiere de un cálculo local preciso. Casi con toda seguridad un refuerzo estructural local evitará desagradables sorpresas en forma de abolladuras”.

Basándose en esta experiencia acumulada, Zeuko diseña las obras de recrecido de grúas teniendo en cuenta todos los factores que inciden en el proceso.

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